El nuevo programador Agrónic 4500 puede gestionar hasta 400 sectores de riego, controlar ocho fertilizantes por cabezal y leer más de cien sensores simultáneos. Solo hace falta que alguien dé sentido a todo ese flujo de información. Para eso, Sistemes Electrònics Progrés ha unido su hardware de campo con la plataforma de gestión VEGGA y ha convertido dos piezas separadas en un único sistema de toma de decisiones.
La unión no es nueva, pero sí la forma en que ambas empresas la presentan ahora: como una propuesta integral pensada para la agricultura profesional que quiere pasar del control de procesos aislados a la gestión completa de la explotación. Riego, fertirrigación, clima y datos agronómicos en un mismo entorno digital.

Admite hasta 120 sensores diferentes
El Agrónic 4500 actúa como punto de recogida. El equipo admite hasta 120 sensores analógicos, 80 digitales y 80 contadores, y puede arrancar o parar programas de riego en función de más de 120 condicionantes configurables: exceso de viento, nivel de balsa, contenido de agua en suelo o lectura de evapotranspiración, entre otros. También gestiona hasta cuatro cabezales de fertirrigación independientes con regulación de pH y conductividad eléctrica, y cuenta con soporte para riego solar fotovoltaico con algoritmos de optimización energética.
Sobre esa base, VEGGA procesa los datos y los traduce en supervisión remota, análisis histórico y alertas. El agricultor puede seguir lo que pasa en la finca desde el móvil o el ordenador, revisar si el riego del día anterior se ajustó al plan y anticipar problemas antes de que afecten al cultivo.

Digitalización al alcance de tu mano
El sistema es compatible con módulos de campo inalámbricos, comunicación por radio, monocable y redes Modbus, lo que permite adaptarlo a fincas con infraestructuras y tamaños distintos. Se gestiona también desde Agrónic PC, una aplicación para Windows con configuración y consulta en tiempo real.
«La clave para simplificar la digitalización en la agricultura», dice Progrés de su equipo. Lo que queda por demostrar, en cada explotación, es si los datos recogidos se convierten en decisiones mejores o en más pantallas que nadie mira.




