Del 6 al 9 de noviembre, Ifema acoge la 41ª edición de BioCultura Madrid 2025, la feria de productos ecológicos y consumo responsable más importante de España. Participan más de 400 expositores y se esperan más de 50.000 visitantes.

Un escaparate del mundo “eco”
BioCultura llega a Madrid con más de 20.000 referencias de productos ecológicos: alimentación, cosmética, moda sostenible, salud natural o limpieza del hogar. En total, más de 300 actividades entre talleres, showcookings, jornadas técnicas y propuestas para toda la familia.
El evento está organizado por la asociación Vida Sana, que trabaja desde hace más de cuatro décadas para aumentar el consumo de productos ecológicos en España. Su presidenta y nueva directora de la feria, Montse Escutia, lo tiene claro: “Queremos fortalecer el mercado interno, apoyar a los pequeños productores y fomentar los circuitos cortos”.
Escutia también subraya que, tras la desaparición de otras citas del sector como Organic Food Iberia, BioCultura quiere convertirse en el punto de encuentro de referencia para productores y consumidores que apuestan por lo local.
Un punto de encuentro para profesionales
Además de abrir sus puertas al público general, la feria reserva una parte de su programa a profesionales del sector ecológico, con jornadas sobre los retos de la agricultura y la ganadería bio en España.
El objetivo es claro: impulsar el consumo interno de alimentos ecológicos y acercarlo a las cifras de países como Alemania o Dinamarca. Como recordó Ángeles Parra, exdirectora del evento, “no queremos ser solo la despensa orgánica de Europa. Queremos que el consumo interno crezca, que el sector se consolide y que la ciudadanía vea en lo ecológico una opción real de futuro”.

Más allá de una feria
BioCultura combina negocio y ocio. Es un espacio donde los visitantes pueden comprar directamente a los productores, probar nuevos alimentos, aprender a cocinar ecológico o descubrir cosmética sin químicos. El lema de esta edición podría resumirse en una frase del director comercial, Juan Carlos Moreno: “La consciencia también puede ser lúdica”.




