El control de plagas sigue siendo uno de los grandes retos de la agricultura. Para proteger los cultivos, el uso continuado de insecticidas químicos ha provocado problemas conocidos en el campo: resistencias, contaminación del suelo y del agua, y daños a insectos beneficiosos. En este contexto, investigadores de la Universidad de Alicante han desarrollado un nuevo dispositivo biodegradable que propone una alternativa más sostenible para mantener alejadas a las plagas.
La tecnología se basa en la liberación lenta y controlada de compuestos orgánicos volátiles con efecto repelente, sin necesidad de matar al insecto ni de aplicar productos químicos de amplio espectro.
Cómo funciona el dispositivo
El sistema utiliza carbón activado como soporte. En este material se incorporan los compuestos volátiles repelentes, que quedan retenidos en su estructura porosa. Gracias a esta propiedad, el dispositivo libera el repelente poco a poco, manteniendo su efecto durante más de 28 días en condiciones de ensayo.
El carbón activado se presenta en forma de gránulos o pellets y se introduce en una envoltura porosa y biodegradable. El agricultor puede colocarlo directamente en el cultivo, sin dispensadores de plástico ni equipos especiales. “Hemos querido que el dispositivo sea tanto sencillo de usar como sostenible y biodegradable”, explica Federico López Moya, investigador del Grupo de Fitopatología de la Universidad de Alicante.

Repeler sin matar a la plaga
El dispositivo actúa mediante semioquímicos, sustancias que modifican el comportamiento de los insectos. En este caso, los compuestos funcionan como señales que provocan que la plaga se aleje del cultivo, sin necesidad de contacto ni efecto letal.
Este tipo de estrategias se utiliza desde hace años en la gestión integrada de plagas, pero su aplicación en agricultura ha sido limitada por la falta de sistemas de liberación duraderos. El uso de carbón activado permite superar esta barrera y abre la puerta a nuevas aplicaciones en campo.
Además, el material empleado puede obtenerse a partir de residuos naturales y, una vez en el suelo, puede contribuir a mejorar la retención de agua y nutrientes. “El carbón activado no solo actúa como un excelente dispensador, sino que encaja perfectamente con los principios de la economía circular y la agricultura sostenible”, señala el investigador.
Resultados en cultivos y próximos pasos
Los ensayos realizados hasta ahora sitúan la tecnología en un nivel de madurez tecnológica intermedio, con pruebas de laboratorio y prototipos piloto ya validados. El dispositivo ha mostrado una eficacia destacada frente al picudo negro de la platanera, una de las plagas más difíciles de controlar en cultivos de plátano y banana, así como frente a otros curculiónidos de interés agrícola.
El sistema es adaptable a distintos cultivos y plagas, ya que permite incorporar tanto compuestos de origen biológico como sintético, manteniendo el mismo formato del dispositivo. Esto facilita su uso tanto en agricultura ecológica como en invernaderos o producciones intensivas.
La tecnología está protegida mediante solicitud de patente y la Universidad de Alicante busca ahora empresas interesadas en llevarla al mercado. El objetivo, según el equipo investigador, es claro: ofrecer al sector agrícola una herramienta que ayude a reducir el uso de insecticidas químicos y avanzar hacia modelos de producción más sostenibles.




