Del calendario al dato: el riego inteligente gana protagonismo frente a las olas de calor

Del calendario al dato: el riego inteligente gana protagonismo frente a las olas de calor

Las olas de calor más intensas, las lluvias cada vez más irregulares y la creciente incertidumbre climática están obligando a muchos agricultores a replantearse cómo gestionan el riego. Lo que antes podía resolverse con experiencia y observación del cultivo, hoy requiere una capacidad de reacción mucho mayor. Porque en cuestión de horas, un cultivo puede pasar de tener unas necesidades hídricas normales a sufrir un importante estrés por falta de agua.

En este contexto, la empresa catalana Sistemes Electrònics Progrés, junto a VEGGA, Regaber y ModpoW, ha presentado una solución que combina sensores meteorológicos y de suelo para ayudar al agricultor a tomar decisiones de riego basadas en datos en tiempo real.

Conocer lo que necesita el cultivo… y lo que realmente hay en el suelo

Conocer lo que necesita el cultivo… y lo que realmente hay en el suelo

La propuesta integra los sistemas AgroBee Sens Meteo y AgroBee Sens Riego. El primero monitoriza variables climáticas directamente en la parcela y calcula indicadores como la evapotranspiración, que mide cuánta agua pierde el cultivo, y el déficit de presión de vapor (DPV), un parámetro que permite estimar el riesgo de estrés hídrico.

Por su parte, los sensores instalados en el suelo analizan cómo evoluciona la humedad a diferentes profundidades y si el agua aplicada llega realmente a la zona radicular.

La clave está en combinar ambas informaciones. Saber cuánta agua demanda el cultivo y cuánta tiene disponible en el suelo permite ajustar mejor la frecuencia y duración de los riegos, especialmente durante episodios de calor extremo.

Un caso real: más demanda de agua, pero sin necesidad de regar de inmediato

La utilidad de estos sistemas quedó patente durante una ola de calor registrada en una explotación de frutales en fase de engorde. Las temperaturas aumentaron hasta 8 grados por encima de lo habitual y el déficit de presión de vapor se disparó, indicando un elevado riesgo de estrés hídrico.

Los datos mostraron que la demanda de agua del cultivo había aumentado un 35%. Sin embargo, los sensores de suelo revelaron que todavía existaba suficiente humedad en la zona de las raíces.

Con esta información, el técnico decidió adelantar ligeramente el siguiente riego y aumentar su duración un 25%. El resultado fue mantener el crecimiento del fruto y evitar aplicaciones innecesarias de agua y energía.

Sistema de riego

El riego de precisión, cada vez más estratégico

Más allá de la tecnología, este tipo de herramientas reflejan un cambio de enfoque en la gestión del agua. En un escenario marcado por las restricciones hídricas, los costes energéticos y la variabilidad climática, regar bien ya no consiste únicamente en aportar agua, sino en hacerlo en el momento y en la cantidad adecuada.

Los sistemas de monitorización en tiempo real permiten al agricultor reaccionar con mayor rapidez ante fenómenos extremos y avanzar hacia una agricultura más eficiente y sostenible. Porque cuando el clima se vuelve imprevisible, los datos empiezan a ser tan importantes como el propio sistema de riego.

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