La sequía lleva años marcando las campañas europeas. Con menos agua y costes disparados, el cereal afronta un escenario cada vez más ajustado. Al mismo tiempo, la industria alimentaria busca materias primas adaptadas a las nuevas demandas, como productos con un menor contenido en gluten. En este contexto, una investigación tiene puesta toda su atención en una nueva variedad de trigo.
Se trata de una línea de trigo con una mayor tolerancia a la sequía y bajo contenido en gliadina, una de las principales proteínas del gluten. El equipo de investigadores detrás de esto proviene del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC, junto a la Universidad de Cartago, en Túnez. El proyecto está financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía. Aunque todavía se encuentra en una fase experimental, ya aporta mucha información relevante para el futuro del cultivo en zonas secas.

Un trigo más adaptado al estrés hídrico
El estudio parte de una realidad conocida por el agricultor. Cuando falta el agua, el trigo reduce su desarrollo y cambia la composición del grano. En muchos casos, la sequía provoca un aumento de determinadas proteínas del gluten, como las gliadinas.
Para analizar este comportamiento, los investigadores han comparado variedades convencionales con nuevas líneas desarrolladas mediante técnicas avanzadas de mejora genética. El objetivo ha sido observar cómo responden unas y otras ante situaciones de estrés hídrico.
Los resultados muestran que las plantas modificadas activan de forma más equilibrada los mecanismos de defensa frente a la sequía. Mantienen mejor el crecimiento, la fertilidad y la estructura de las hojas en comparación con el trigo tradicional.
Menos gliadina, incluso cuando falta el agua
Uno de los puntos clave del trabajo es el contenido en gliadina del grano. Esta proteína está relacionada con la celiaquía, las alergias al trigo y la sensibilidad al gluten no celíaca. Actualmente, la única solución para las personas afectadas es seguir una dieta estricta sin gluten.
Las líneas desarrolladas en este proyecto no eliminan el gluten, pero sí reducen de forma significativa la gliadina. Además, el estudio confirma que esa reducción se mantiene incluso en condiciones de sequía.
En el trigo convencional, el estrés hídrico provoca un aumento de esta proteína. En las nuevas líneas, el cambio es mucho más controlado, lo que abre la puerta a un grano con un perfil proteico más estable.

Ensayos pendientes en condiciones reales
La investigación no se ha trasladado aún al campo comercial. El siguiente paso será evaluar estas líneas en parcelas de ensayo para comprobar su rendimiento, su adaptación a distintas campañas y su comportamiento ante diferentes escenarios climáticos.
Los investigadores señalan que este tipo de trabajos puede abrir nuevas vías tanto para el sector cerealista, especialmente en zonas de secano, como para la industria alimentaria interesada en materias primas con menor contenido en gluten obtenidas a partir del propio trigo.




