La sequía ya no es un episodio puntual. En muchas zonas agrícolas de España y Europa se ha convertido en una constante. Menos agua disponible significa menos producción, más costes y mayor incertidumbre para el agricultor. Para ayudar a anticipar estos efectos, el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC (IAS-CSIC) y la Universidad de Córdoba (UCO), junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), han desarrollado esta web: la Plataforma de Evaluación del Impacto de la Sequía, conocida como D-IAP.
Se trata de una herramienta web de alcance global que permite evaluar cómo la sequía afecta al rendimiento de los cultivos y a sus necesidades de riego, tanto en las condiciones climáticas actuales como en escenarios futuros ligados al cambio climático.

Qué información ofrece y para qué puede servir en el campo
La plataforma combina modelos agronómicos, como AquaCrop, con bases de datos climáticas globales y regionales. El resultado es un conjunto de indicadores fáciles de consultar desde una interfaz online.
En cultivos de secano, D-IAP muestra:
- La probabilidad de que el rendimiento caiga por efecto de la sequía.
- El nivel de esa pérdida: leve, moderada o severa.
- Las pérdidas económicas asociadas.
- El riego necesario para reducir el impacto en años secos.
En cultivos de regadío, la herramienta permite conocer:
- Las necesidades de riego de cada cultivo.
- La productividad del agua aplicada.
- La probabilidad de cubrir las necesidades hídricas con una dotación concreta.
Todo ello se puede consultar para hasta 16 cultivos distintos y para varias campañas dentro del mismo año.
La utilidad práctica es clara: agricultores y técnicos pueden usar esta información para ajustar el manejo del cultivo, replantear calendarios, elegir variedades o decidir dónde y cuándo invertir en riego.

Datos actuales y escenarios climáticos futuros
Uno de los puntos clave de la plataforma es que no se limita a analizar el presente. D-IAP permite evaluar el impacto de la sequía en escenarios climáticos de mediados y finales de siglo, según las proyecciones del IPCC.
La herramienta trabaja con distintos escenarios socioeconómicos y de emisiones, lo que permite comparar cómo podría cambiar la productividad agrícola si la sequía se intensifica en las próximas décadas.
Esta información es especialmente relevante para la planificación a medio y largo plazo, tanto a nivel de explotación como en la gestión del agua y las políticas agrarias.




