Para un invernadero, la energía puede ser uno de sus mayores gastos. Climatización, riego, fertirriego y otros sistemas funcionan durante buena parte del año y hacen que la factura eléctrica pueda convertirse en una variable difícil de controlar. En Murcia, un proyecto piloto está probando una alternativa llamativa: generar energía solar dentro del propio invernadero sin quitar a las plantas la luz que necesitan.

Un invernadero de Mazarrón pone la tecnología a prueba
La prueba se está llevando a cabo en Mazarrón (Murcia), en un invernadero multitúnel donde se cultiva lechuga hidropónica durante todo el año. El proyecto reúne a Novagric y Voltiris y tiene como objetivo comprobar, en condiciones reales de producción, si la llamada energía solar espectral puede compatibilizar generación eléctrica y rendimiento agrícola.
La clave está en cómo se aprovecha la radiación solar. A diferencia de unos paneles fotovoltaicos convencionales, que podrían generar zonas de sombra sobre el cultivo, el sistema de Voltiris utiliza un filtro espectral que permite que las frecuencias de luz necesarias para las plantas sigan llegando al cultivo. La radiación restante se concentra sobre células solares para producir electricidad.
Además, los módulos cuentan con seguimiento solar en dos ejes, de manera que pueden acompañar la trayectoria del sol durante el día.
Y hay otro detalle importante: la instalación se realizó en apenas tres días sin detener la producción ni modificar la estructura del invernadero.
“Producimos lechuga 52 semanas al año. Estos paneles solares no interfieren con nuestra actividad”, explica Pedro Primavera, encargado técnico del invernadero.
Menos dependencia de una electricidad difícil de prever
Para cualquier productor con un consumo energético elevado, la posibilidad de reducir y estabilizar la factura eléctrica puede ser tan relevante como la propia generación renovable.
Ese es precisamente uno de los puntos que quiere estudiar Novagric. Según Juan Pardo, director de I+D de la compañía, controlar el coste de la electricidad permitiría destinar recursos a otras mejoras, como la climatización o el fertirriego.
El sistema podría aportar, además, un segundo efecto interesante. Al filtrar parte de la radiación infrarroja, la tecnología podría ayudar a reducir la temperatura dentro del invernadero. En ensayos anteriores realizados por Voltiris en Alemania y Países Bajos se registraron descensos de hasta 7 °C, aunque el piloto murciano servirá precisamente para comprobar qué ocurre bajo las condiciones climáticas del sureste español.

Murcia y Almería serán el siguiente campo de pruebas
Las estimaciones iniciales apuntan a que una instalación adaptada a las condiciones solares del sureste peninsular podría llegar a cubrir hasta el 80 % de las necesidades eléctricas del invernadero y reducir hasta un 60 % el coste de la electricidad. Son cifras todavía ligadas a las estimaciones del proyecto, por lo que la monitorización será clave para comprobar su comportamiento real.
La siguiente fase contempla ampliar progresivamente la generación y probar la tecnología en cultivos de tomate, además de estudiar su adaptación a otros cultivos y a invernaderos multitúnel de Murcia y Almería.
La idea de producir alimentos y energía en el mismo espacio abre así una nueva vía para la agricultura protegida. Ahora toca comprobar hasta dónde puede llegar cuando pase de la prueba piloto a explotaciones con diferentes cultivos, estructuras y necesidades energéticas.
Más información sobre el proyecto y la tecnología en Tecnología solar espectral para invernaderos y en el canal de YouTube de Novagric.




