Del bagazo al riego: así convierte una bodega gallega los residuos de la vendimia en bioestimulantes

Del bagazo al riego: así convierte una bodega gallega los residuos de la vendimia en bioestimulantes

Cada vendimia deja mucho más que vino. El bagazo de uva, uno de los principales subproductos de la elaboración, puede convertirse también en un recurso para el propio viñedo. Es la idea que está detrás de REBIOVINES, un proyecto desarrollado por Bodegas Terras Gauda junto a la Universidade de Vigo y con la colaboración de la chilena Concha y Toro.

La propuesta busca cerrar el ciclo de producción dentro del viñedo: aprovechar los restos de la vinificación para obtener vermicompost, transformarlo en formulaciones líquidas y devolver esos nutrientes al suelo mediante el riego por goteo. El objetivo es reducir la dependencia de fertilizantes minerales y avanzar hacia un manejo más circular de la explotación.

Del residuo de la bodega al suelo del viñedo

El proyecto parte de una idea sencilla: si el bagazo contiene materia orgánica aprovechable, ¿por qué no devolverla al cultivo?

Terras Gauda lleva años trabajando en esta línea junto a la Universidade de Vigo. En 2021 puso en marcha un vermirreactor de bagazo que ha permitido transformar alrededor de 100.000 kilos de este subproducto en unos 40.000 kilos de vermicompost.

REBIOVINES ha dado un paso más al estudiar cómo utilizar ese material en forma de ‘Té’ líquido, una formulación que puede incorporarse directamente al sistema de fertirriego. Durante tres campañas se han realizado ensayos en parcelas de Albariño viejo y Caíño joven para comprobar sus efectos sobre el suelo, las plantas y la uva.

Según explica el director enológico de Terras Gauda, Emilio Rodríguez Canas, los ensayos han mostrado una mejora de la microbiota del suelo y un incremento de la producción de uva, siempre dentro de los rendimientos bajos que caracterizan a la bodega. También se han detectado diferencias en el vino obtenido de las parcelas tratadas, con menor presencia de ácido málico en las catas realizadas.

España y Chile permiten probar la solución en condiciones distintas
De izqda. a dcha.: Antón Fonseca Fernández, CEO y vicepresidente ejecutivo del Grupo Terras Gauda; Jorge Domínguez Martín, Catedrático de Zoología de la Universidade de Vigo y el director enológico de la bodega, Emilio Rodríguez Canas | Terras Gauda

España y Chile permiten probar la solución en condiciones distintas

La colaboración con Concha y Toro añade otro elemento interesante: los ensayos pueden contrastarse entre el hemisferio norte y el sur. Galicia y las zonas vitivinícolas chilenas presentan diferencias de clima, suelo, disponibilidad de agua y calendario agrícola. Además, las campañas están separadas aproximadamente seis meses, lo que permite evaluar los resultados prácticamente durante todo el año.

La investigación continúa ahora con nuevas formulaciones de bioestimulantes y formatos que faciliten su aplicación, entre ellos los pelets.

Para el agricultor y el viticultor, la clave está precisamente ahí: no se trata solo de aprovechar un residuo, sino de estudiar si ese residuo puede convertirse en una herramienta útil para mejorar el suelo y reducir insumos externos. Una línea de trabajo que conecta economía circular, fertilización y adaptación del viñedo a un escenario climático cada vez más exigente.

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