Un equipo del CSIC y la Universidad Politécnica de Madrid ha transformado un Renault Twizy, un coche eléctrico comercial, en una plataforma autónoma capaz de recorrer viñedos, detectar plagas y ayudar a estimar la producción. El sistema ya se ha probado en campo real, en explotaciones de Madrid y Galicia, y abre la puerta a reutilizar vehículos urbanos para tareas de agricultura de precisión.

Un coche eléctrico que se mueve solo entre las filas de cultivo
El Centro de Automática y Robótica (CAR), un centro mixto del CSIC y la UPM, ha automatizado por completo un Renault Twizy para convertirlo en un vehículo autónomo de inspección de cultivos. El coche es capaz de dirigir, frenar y acelerar sin intervención humana. Todo el control se realiza desde un ordenador de a bordo que se comunica con los distintos sistemas del vehículo.
El Twizy incorpora una arquitectura electrónica distribuida que conecta la dirección, el freno y el acelerador. Cada módulo recibe órdenes digitales y las convierte en acciones reales sobre el vehículo. Este sistema permite que el coche se desplace de forma autónoma por el campo y realice recorridos repetidos para tareas de monitorización.
Según explica Ángela Ribeiro, investigadora del CSIC que ha liderado el trabajo, el diseño es modular, lo que facilita el mantenimiento y la incorporación de nuevos sensores o funciones.
Pruebas reales en viñedos comerciales de Madrid y Galicia
El vehículo se ha validado primero en pista y después en viñedos experimentales de Arganda del Rey, en Madrid. Más tarde se ha probado en viñedos comerciales de la bodega Terras Gauda, en Pontevedra.
Durante los ensayos, el coche ha sido capaz de circular de forma autónoma entre las hileras de vid. También ha realizado giros entre calles sin ayuda de un operador. Según sus desarrolladores, ha demostrado que puede utilizase para la monitorización de cultivos, la detección temprana de plagas y la estimación de cosechas, dentro de estrategias de agricultura de precisión.
“Nuestro objetivo era demostrar que un vehículo urbano eléctrico puede adaptarse con éxito al entorno agrícola, manteniendo precisión, seguridad y autonomía”, señala José M. Bengochea-Guevara, autor principal del estudio.
Un paso práctico hacia la agricultura de datos en el viñedo
El sistema desarrollado por el CSIC y la UPM se enmarca en varios proyectos de robótica e inteligencia artificial aplicados a la agricultura. La plataforma permite recoger datos de campo de forma repetida y automatizada. Estos datos son la base para mejorar la gestión del cultivo, ajustar tratamientos y anticipar problemas sanitarios o productivos.
El siguiente reto será comprobar hasta qué punto este tipo de vehículo puede adaptarse a otros cultivos, marcos de plantación y condiciones reales de trabajo más exigentes. Para el agricultor, esa versatilidad será la verdadera prueba de su utilidad en campo.




